Peligro: ¿venden los turistas orientales las fotos de nuestros peques en la playa?

Os quiero contar un episodio que sucedió en mis vacaciones de verano y que me ha dejado desconcertada y preocupada. Tiene que ver con niños pequeños en bañador o sin él, con turistas de origen oriental cámara en mano y con venta de fotos. Y lo cuento por aquí para preveniros. Por si acaso.

Todo sucedió una mañana en la playa de Peñíscola, una típica mañana de playa de julio de 30 grados, donde los niños están disfrutando en la orilla con sus cubos y palas o en el agua chapoteando, donde los papis estamos leyendo/tumbadostranquilamentealsol/haciendocrucigramas (en el afortunado caso en el que los peques sean independientes y autosuficientes en el mar) o en modo vigía si no lo son, que es como me encontraba yo.

Cuatro turistas orientales aparecieron por la orilla, vestidas, sin aparente intención de tumbarse al sol, paseando entre las toallas y con cámaras de fotos en mano. Jóvenes, muy monas y sonrientes. Little en ese momento jugaba en la orilla, en un agujero cavado a modo de piscinita y me pareció que una de las chicas disparaba su cámara dirigiéndola hacia mi peque. ¿Habré visto bien?

La seguí con la mirada y, junto con las otras tres chicas, se dirigieron al fondo de la playa donde un grupo de 5-6 pequeños jugaban retozándose en la arena. Con todo el descaro del mundo, las cuatro se pusieron a sacar fotos del grupo. Varias fotos. Y se fueron de la playa.

Y yo me quedé mosqueada.

Mi mosqueo se convirtió en cabreo e indignación cuando una lugareña se acercó a mí y me lanzó la bomba: “ten cuidado porque están viniendo orientales a la playa, hacen fotos y luego las venden en internet a pederastas”. Blanca me quedé. Y amplió  la información sin que yo articulara palabra “la policía ya está alertada porque ya empezaron a venir el año pasado pero dicen que si los padres no denunciáis no pueden hacer nada. Yo es que les veo y me pongo mala. El año pasado empujé a una e hice que se le cayera la cámara al agua y le dije uy,sorry. Yo no tengo nietos pero es que no puedo ni verlos. Y bueno, ya si baja mi marido a la playa, mi marido es que directamente les pega con la muleta”.

Un gracias es lo que me salió. Gracias por la información. Y tras soltarme el pelotazo se fue caminando.

Quise pensar que la mujer exageraba. Que eran bulos entre los lugareños. Que a las orientales les hacían gracia los niños en la playa, que en su país es una estampa que no se ve y que querían inmortalizarla. Que les llama la atención el contraste cultural, tanto el aspecto como las costumbres. Que yo también en mi viaje a Perú y Chile fotografié a algún niño indígena porque me parecían preciosos y no comercializaba con ellas. Quise olvidar el incidente y lo olvidé de hecho. Hasta tres días después.

Los vi venir de lejos. Un grupo de orientales con sus cámaras, esta vez eran unos quince. Un grupo de turistas paseando por la orilla y sacándose fotos. Saqué a mis hijos del agua, los senté en la toalla y nos pusimos en modo parapeto delante de ellos. Y me puse a observarlos, con la esperanza de que fueran unos simples turistas con ganas de hacerse una foto en la arena con el mar como escenario y el castillo del Papa Luna al fondo. Por qué no.  No quería que me confirmaran la teoría de la lugareña.

Dos mujeres empezaron a sacarse fotos en la orilla. A unos metros, un matrimonio bañándose con sus dos peques ajenos completamente a la sesión fotográfica. La chica en la orilla hacía poses ridículas mientras la otra disparaba. Y yo pensaba….¿estará fotografiando a la chica o a los dos peques de detrás? ¿Entro a avisarles o seré una exagerada? Me quedé quieta.

El matrimonio entonces salió, dejó al pequeño de año y medio en el suelo y avanzaron a las toallas, dándole la espalda al peque. Momento en el que la fotógrafa se giró y, con todo el descaro del mundo, le sacó un primer plano al pequeño. Y yo, al mismo tiempo en que ella hizo click, salí como un potro desbocado directo a la madre.

Se lo escupí rápidamente. Que me han avisado de que hacen fotos para venderlas (obvié lo de los pederastas), que acaban de sacarle una foto a tu peque. Que tengáis cuidado. El padre salió corriendo, interceptó a la fotógrafa y le hizo enseñarle las fotos. Las pasaba tan rápido que casi no se veía nada, pero el niño llevaba unos manguitos de esos de tres aros pegados de gomaespuma de colores y la madre en una de las ráfagas lo vio. Retrocede por favor, le dijo. Confirmado: habían sacado un primer plano del peque. Obviamente, y siempre con la sonrisa cándida e inocente en la cara, borraron la foto. No hablaban (o no querían hablar castellano). Sí, sí decían todo el rato con su imborrable sonrisa.

Apareció otra lugareña que me avisó de nuevo del peligro. Y que empezó a gritarles al grupo que se fueran de la playa. Qué tensión en el ambiente. Mis hijos que se querían ir a casa, porque los teníamos inmovilizados en la toalla. Los orientales ahí plantados sacando fotos al fondo del mar, o vete tú a saber.

Y yo cabreada y alterada. Tan alterada que no reaccioné a sacar yo el móvil y hacerles fotos a ellos. Fotos para ilustrar esta entrada y mostraros lo que hacían. Debería haber grabado el vídeo de lo que ya sí confirmó la teoría de la venta de fotos y, que como he dicho al principio, me dejó desconcertada y preocupada: una oriental paseando por la orilla de la playa, con el brazo hacia abajo pegado a su cadera agarrando una cámara y disparando hacia el mar. Disparando sin parar y sin mirar lo que disparaba. Disparaba disimulando y daba igual lo que saliera. Como me dijo la lugareña: “con esas cámaras que tienen tan buenas luego llegan a casa, amplían lo que quieren y ya tienen material para vender y comprarse una tele”

A mí sinceramente lo de la venta a la red de pederastas me parecen palabras mayores. Quiero pensar que no es así. Quizás sólo las vendan a sitios web de fotos con fines comerciales. Quizás ahora al buscar una ilustración en canva para poner una imagen aquí salga mi pequeño en su hoyo. Lo que a mi me quedó claro, es que esas fotos estaban hechas para algo, estaban robando fotos a los niños. Ninguno pedía permiso y lo hacían disimulando, como quien hace algo malo e ilegal.

Al llegar a Pamplona busqué en internet. Busqué información al respecto pero no encontré nada. Busqué sobre venta de fotos de niños en la playa a pederastas. Sobre venta de fotos de niños con otros fines. Pero ni rastro de esas prácticas de las que fui alertada en dos ocasiones por dos lugareñas y que yo pude comprobar con mis propios ojos. O quizás no he sabido dar dado con ella. O quizás nadie ha escrito la experiencia.

Así que por eso me animo a hacerlo yo. Para que estéis prevenidos. Como he dicho, sucedió en Peñíscola, en la playa sur (la pequeñita).

Porque si yo llego a leer un artículo así antes, la primera oriental no me roba una foto de mi peque. No creo que se le viera nada bien porque estaba sentado en un hoyo y la chica no estaba muy cerca. Pero, por si acaso, ojalá…….ojalá la foto le saliera borrosa.

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4 Respuestas

  1. Rafa dice:

    Me dedico a la seguridad informática y puedo decirte con certeza que si, tu experiencia es real. En lo que se denomina deep web el 80% del contenido es pedófilo, y con este se comercia impunemente. No se trata de una paranoia tuya. Yo tengo especial cuidado con mi hijo en las playas desde las que se puede fotografiar desde edificios aledaños. Lo que me parece increíble es que las autoridades no emprendan ni siquiera campañas de concienciación para padres.
    Gracias por compartir tu experiencia.

    • admin dice:

      Muchas gracias Rafa por aportar tu opinión profesional en el tema y confirmar la teoría que mis palabras insinuaban. Dudé si publicar o no el artículo por el temor a generar un miedo irreal así que tus palabras son más que bienvenidas. Qué triste es no poder estar relajada en una mañana de playa y tener que andar vigilante en estos temas. Y qué decepcionante que, como dices tú, las autoridades no hagan nada al respecto. A partir de ahora, tendré ocho ojos en la playa. Gracias de nuevo.

  2. Mariano dice:

    En Asia no existe el concepto de privacidad que tenemos en Europa. Tampoco existen los niveles de protección de la imagen que tenemos aquí, donde es incluso parte de la carta de los derechos humanos de la UE.

    Pero en Asia, sacar fotos de la gente aunque te miren no es nada extraño, ni está prohibido, ni te van a pegar si no les gusta. El problema es que ellos también pueden venir aquí de turismo y desconocer nuestras costumbres, igual que nosotros desconocemos las suyas.

    Puede ser sencillamente esto. Y puedes encontrar cientos de vídeos en Internet hablando del tema y advirtiéndote que no te sorprendas ni te enfades si vas a Asia y te sacan fotos, o si se quieren sacar fotos contigo porque eres exótico, o si eres peludo y te quieren tocar (y esta última parte te la puedo confirmar personalmente). Casos como que “fui a comprar un destornillador, me hicieron una foto, y luego la ferretería colgó una foto gigante diciendo que hacían ventas internacionales”. Impensable por aquí, legal por allí.

    Sabido es por los fotógrafos aficionados que lo que menos llama la atención es una parejita feliz. Es el método que utilizaba hace años para sacar fotos en lugares comprometidos cuando viajaba. Foto rara, guardia mirándote fijo, risita y abrazo a la pareja, aquí no pasa nada. Infalible. Un grupo grande definitivamente llama demasiado la atención y dudo mucho que se dediquen a nada oscuro.

    Todos vamos como elefantes en una cacharrería cuando desconocemos la cultura. Pues anda que no he sentido yo vergüenza ajena con la actitud de mis compatriotas por tierras lejanas… Presunción de inocencia ante todo, el “me han dicho que” no es prueba de nada. Has investigado y no has encontrado. Lo has hecho bien, muchos se quedan en el rumor. Un saludo.

  3. Edurne Aragón Paternáin dice:

    http://m.europapress.es/andalucia/malaga-00356/noticia-detenido-joven-marbella-grabar-telefono-movil-menores-jugaban-desnudos-playa-20170714110600.html

    El problema está en que “cualquiera” puede hacer fotos de tus hijos. Lo mejor es no dejarles desnudos en sitios públicos y estar atentos.

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