Embalses de Leurtza: un lugar precioso para disfrutar en familia

Leurtza es precioso todo el año, pero en otoño es espectacular. Pisar un manto rojo de hojas en el suelo con los embalses de compañeros es una experiencia para los sentidos.

Los embalses de Leurtza son una excursión perfecta para hacer en familia. Los senderos son fáciles y de corta duración, hay puentes, hay agua, hay un arroyo que baja dando saltos por el monte. Y una presa. Y mucha mucha muchísima naturaleza.

Esta fue nuestra excursión de hace un par de semanas (comienzos de octubre). Un baño de otoño por esta zona tan bonita de Navarra, que paso a contarte con detalle.

Os voy a contar primero los datos prácticos, después los detalles de nuestro paseo y por último una curiosidad de los embalses.

Embalses de Leurtza: datos prácticos

¿Cómo llegar? Si viajas desde Pamplona, tendrás que conducir una hora por la nacional N-121 hacia Urrotz, pasando por Santesteban. Los últimos kilómetros discurren por una carretera estrecha con muchas curvas (unos 10-15 minutos), pero el paisaje por la ventana es precioso y los animales amenizan el viaje.

¿Dónde se aparca?  Al llegar a la zona hay un parking de pago (3 euros) y encontrarás una caseta de información donde te darán un mapa con las rutas.

¿Es accesible para silletas? Hay dos rutas y dicen que la pequeña es accesible. Por aquí hicimos la larga.

¿Algo imprescindible para llevar? El sendero no es difícil y quizás en verano se pueda hacer con deportivas. Pero para los meses lluviosos se recomienda botas de monte: hay charcos, barro en algunos tramos y pequeños arroyos donde los peques disfrutan metiendo los pies.

¿Dónde comer? Nada más comenzar la ruta encontrarás una zona con merendero y barbacoa. Si caminas 5-10 minutos más, verás el embalse a tu izquierda. Te aconsejo que te desvíes y te acerques al agua, porque no tendrás un acceso tan fácil y bonito en todo el resto de la excursión. Una explanada verde perfecta para un picnic en el suelo (si lo pillamos seco, claro).

Embalses de Leurtza: el paseo

Como os he comentado, los paseos no son complicados. Existen tres posibles rutas. Dos cortitas y una que puedes enlazar para hacer más larga la excursión. Por aquí hicimos una de las cortas.

Al llegar a la caseta hay una persona que te da un mapa y te explica brevemente las rutas, aunque no tiene complicación. Dos carteles indican las longitudes de las rutas: una de 3,5 km y otra de 2 km.

Por aquí elegimos la de 3,5 km con una hora estimada de duración (realmente fueron casi dos).

leurtza

Empezamos la ruta: enseguida llegamos a una zona de merenderos. Llegamos a la hora de comer (13:30) y nos encontramos este salón tan bonito solo para nosotros.

embalses leurtza

Sin embargo, preferimos caminar un poquito para hacer hambre. Enseguida nos encontramos con esta bifurcación. Y elegimos el camino de la derecha (ruta 3,5 km).

leurtza

Creo que no habíamos caminado ni diez minutos cuando llegamos al segundo embalse. Lo divisamos a la izquierda del camino y os aconsejo que os desvieis a disfrutar del embalse, de la zona y de las preciosas vistas. Sacad la cámara porque las fotos son preciosas. Un sitio perfecto para hacer un picnic. Ahí fue donde comimos, donde mi hijo metió un pie en el embalse, donde cogimos moras y donde sacamos fotos divertidas. Un rato bonito.

Después del ratito de relax y exploración, tocaba caminar. El paseo es precioso. Es liso. Y tiene un par de puentes. Y agua. Y un poco de barro. Y según la época que vayas, también verás… (te lo cuento en el tercer apartado).

El camino….

Como he dicho, el paseo estimado de una hora se convirtió en hora y cuarenta y cinco minutos.  Pero es muy entretenido. Pisar el barro, cruzar puentes, escalar por el riachuelo….

Y ahora la curiosidad

En el embalse vive la rana bermeja. Durante el invierno viven en la zona del hayedo y, como tienen hábitos nocturnos, es difícil verlas por el día.

Sin embargo, a finales de enero acuden a los embalses a criar.  Miles de ranas bermejas salen de sus agujeros y acuden a reproducrise. Durante las primeras semanas de febrero desovan miles de huevos.

A las tres semanas se pueden apreciar las larvas (es decir, en marzo).

Y unos tres meses después se convierten en pequeñas ranitas, que salen del embalse y acuden de nuevo al hayedo. Así que a finales de junio, principios de julio, podremos encontrar por los caminos los pequeños anfibios. Apuntad en la agenda la cita!

Os dejo el artículo completo que me ha contado todo esto.

leurtza

Leurtza, volveremos en verano para conocer a las ranitas.

Felices paseos!

También te podría gustar...

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *