La no agenda de noviembre: os cuento algo importantísimo.

Esta es una agenda “no agenda”.

Son las 23:18 del lunes 2 de noviembre.

Debería estar terminando el post de la semana con los planes para peques. Realmente debería haberla hecho ayer domingo. Pero hoy lunes mis peques tenían fiesta en el cole. Así que para mí todavía no ha empezado la semana, para mí hoy es domingo y mañana lunes. Y os estoy metiendo este rollo macabeo para no ir al grano. Así que voy.

Esta semana de momento no hay agenda. Punto.

¿Y por qué? Pues por dos motivos:

  • Porque no se si me va a dar tiempo a comprobar si todos los eventos que estaban programados están o no cancelados. Sobra decir los motivos, pero se están cancelando muchísimas cosas y no tengo claro qué sigue y qué no. Y si lo que sigue cumple con todas las medidas de seguridad.
  • Porque quiero aprovechar para hablaros de un tema importante, un tema que me lleva rondando la cabeza un tiempo y que algo que me ha ocurrido hace media hora ha hecho que me anime a sacarlo fuera.

La cosa importante

A ver cómo explico yo esto, que tengo las ideas desordenadas en mi cabeza.

Os pongo en antecedentes:

Hace un rato estaba contestando mensajes de Instagram (ayer se me ocurrió empezar una campaña de apoyo a la hostelería y pregunté a los que me seguís por esa red social por restaurantes o bares que siguieran ofreciendo comida para llevar o para recoger con la idea de hacer una recopilación y dejarlos en una carpeta accesible desde mi perfil. Antes de empezar a recibir las respuestas yo tenía antojo de fritos. Ahora tengo antojo de la hamburguesa del Babylon, del cochinillo del Akari, de probar la comida del Sabaidi Café, de pasarme por el Juanito a por fritos y de comprobar si ese guacamole del Retrogusto es Mío es tan escandaloso como dicen).

Lo dicho, que estaba contestando mensajes de Instagram cuando me ha entrado un mensaje privado que ha resultado ser una petición que me ha dejado pensando y repensando.

Me ha escrito una vecina de un pueblo de Navarra diciéndome que desde que publiqué una ruta que sale de su pueblo, están llegando muchas visitas.

Aclarándome que les encanta que todo el mundo disfrute de su tierra, me han trasladado un problema que les está preocupando. La gente está aparcando delante de sus bajeras, están yendo en grupos grandes (me ha hablado de 15 personas) que se ponen a comer en medio del pueblo y muchos no llevan mascarillas.

Uf, que la gente está yendo en romería, me ha dicho.

Me he sentido un poco responsable del problema así que les he propuesto dos alternativas: o bien inactivar el post hasta que el coronavirus se haya extinguido para siempre o bien escribir una nota en el post de la ruta avisando del malestar de los vecinos y de que por favor se cumpla la normativa. Si en mis manos está acabar con algo que a la gente le incomoda, no tengo ningún problema en hacerlo. Bastante tenemos con la que está cayendo.

Pero ellos quieren que la gente siga disfrutando de su paisaje así que hemos quedado en escribir la nota en el post y ver si la gente cambia la actitud y solucionamos el problema.

Me cuesta mucho dar este tipo de mensajes pero creo que tengo cierta responsabilidad en el tema. Porque se que muchos y muchas estáis siguiendo mis recomendaciones para disfrutar de un día de monte.

Sabéis que desde que acabó el confinamiento, he defendido esta alternativa de ocio como el mejor plan para disfrutar de nuestro tiempo libre en familia. Y sigo creyendo que así es. Poder respirar naturaleza sabiendo los beneficios que eso nos deja en el cuerpo, disfrutar de la libertad y del aire puro. Volver a casa con esa energía tan positiva que nos dan los árboles, la hierba, las hojas y los ríos. Después de los meses que hemos pasado, para mí es un regalo.

Pero también considero que tenemos que hacerlo con cabeza. Con mucha prudencia y sentido de la responsabilidad.

Sin ir más lejos, os cuento que el domingo pasado nos dimos la vuelta en el Sendero Hazitxo porque estaba lleno de gente y, al ser un sendero estrecho, no se podía garantizar la distancia de seguridad.

Lo dicho, sigamos disfrutando mientras podamos de las montañas. Pero hagámoslo bien.

Por favor.

 

(Gracias….)

 

 

 

 

 

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