Mamoko, el cuento perfecto

Recuerdo el día que encontré a Mamoko. Estaba buscando un regalo para el segundo cumpleaños de Bigger y me llamó la atención la portada. Una portada naranja con un montón de personajes. Abrí las hojas y me llamó la atención que no hubiera texto. Sólo un montón de dibujos originales. Leí la sinopsis y me convenció. Lo compré.

A mí las ilustraciones de los cuentos me ganan. Si un cuento tiene unos dibujos feos y anticuados, ya puede tener un texto de 10 para ganarme. A mí me entusiasman las ilustraciones bonitas, tipo “Orejas de mariposa”, del cual hablaré en otra entrada. A mí, los cuentos me tienen que enamorar la vista.

Cuento Orejas de Mariposa

Orejas de Mariposa

Mira, busca y juega

Pero volvamos a Mamoko. Mamoko no es un cuento normal. Con Mamoko se juega a la vez que se cuenta una historia. Al principio del cuento hay unos personajes que hay que encontrar en cada una de las hojas/escenarios. Y conforme vamos pasando las hojas, esos personajes van tramando una historia, historia que se va mezclando con los demás personajes del cuento.

Un cuento lleno de detalles a explorar, donde podemos trabajar un montón de cosas con los peques. (Aclaración previa: no soy pedagoga, sólo me limito a contaros mi experiencia):

  • Atención y concentración: Con niños pequeños (a los míos empecé a leérselo con año y medio) podemos empezar a buscar a los personajes. Hay alguno como el perro que no son difíciles de encontrar. Hay tantos dibujos que tienen que concentrarse mucho para encontrar al personaje. Y se lo pasan pipa mirándolo todo y descubriendo todas las cosas.
  • Situaciones cotidianas: el perrito Tomás Lunares se hace daño, llora y va al médico que lo cura, la anciana Elena Lanitas hace la compra, la maga Pepa Pótamo se muda de casa, la familia Brincos se prepara para ir al cole…
  • Objetos: en Mamoko cabe todo: trenes, aviones, camiones de bomberos y ovnis, un lago, un rio, puentes y montañas, tiendas, un autolavado, una piscina y la feria, columpios, juguetes y comida, una obra, una galería de arte, una biblioteca…Esto amplía las opciones del juego un montón, ya que si al final el peque acaba memorizando dónde están los personajes, siempre puedes ponerle tú nuevos retos a descubrir.
  • Cómo funcionan las cosas: se ven las tripas de un ascensor (lo acabo de descubrir hoy), el metro por debajo de la calle, una obra…
  • “No te alejes de mamá”: la familia Brincos es la preferida de mis hijos. Cinco conejitos rosas (los papás y tres hermanitos) que empiezan la historia levantándose para ir al cole pero en el camino el más pequeño de todos, llamado Didier, se entretiende mirando un escaparate de juguetes y se pierde. Por un lado se ve al pequeño llorando, por otro a la familia asustada y hablando con el policía. En la siguiente página final feliz para Didier. Y lección para mis peques, que exprimo siempre que lo leo.

El libro es uno de los clásicos en mi casa. Lo han leído desde que tienen año y medio y Bigger, con cinco, suele cogerlo todavía. También es un clásico en casa de mi hermana la mayor y de mi hermana la pequeña. Y de varias amigos míos (sí, lo voy regalando siempre que tengo ocasión).

Así que sí, si has llegado a esta entrada buscando una opinión del cuento…..no lo dudes!

  

 

 

 

 

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3 Respuestas

  1. Yolanda dice:

    No conozco ‘Mamoko’ pero sí ‘Orejas de Mariposa’. Lo descubrimos en un cuentacuentos y es precioso. ¿Conoces los imprescindibles de Kalandraka? Son una caja con mini cuentos. Soy fan de esa editorial 🙂

  2. Silvia dice:

    No conocía Mamoko, me ha recordado a los libros de las estaciones (y de la noche) de Anaya.
    Y respecto a los minis, hay otros un poco más grandes y manejables que nos encantan, son varios títulos de Editorial minis, y se pueden comprar sueltos.

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