San Virila: una ruta de senderismo con una leyenda que hipnotiza a los peques

Hoy te quiero hablar de una ruta perfecta para hacer con los peques de la casa: Fuente de San Virila. Cerca de Pamplona y misteriosa.

fuente san virila

De pequeña fueron muchas, muchísimas, las veces que subí a este sitio tan especial. Me encantaba hacerlo, para mí era un sitio mágico. Hace unos días, después de unos cuantos lustros, volví a ese sitio tan especial de mi infancia con mis peques. Estaba tan bonito como lo recordaba. Y el halo de misterio alrededor de esa ruta sigue en el aire. Os lo cuento.

Fuente de San Virila: la leyenda.

Cuenta la leyenda que el abad del Monasterio de Leire, allá por el siglo X, salió una mañana de primavera a caminar por los bonitos bosques que rodean el Monasterio, cuando llegó a una fuente y se sentó a descansar. Al escuchar el sonido de un ruiseñor se quedó dormido, muy dormido.

Cuando despertó y regresó al Monasterio, no reconocía a nadie y nadie lo conocía a él. Habían pasado 300 años!!!!

Como os imaginaréis, esta historia cautiva a los más pequeños, que no dejan de preguntar e imaginar cómo pudo haber pasado algo así! Si no han subido nunca, la expectación y las ganas de encontrar la fuente donde se quedó dormido San Virila será máxima. Y la recompensa será un pequeño lugar con una fuente pequeña, una plaquita donde explica la historia y un grabado en piedra del abad y del ruiseñor.

Podéis leer la leyenda completa aquí.

Fuente de San Virila: el camino.

Primero las sensaciones, luego los datos técnicos.

“Respirad profundo, que se limpien los pulmones”

Esto decía mi padre, y yo no sé si se me limpiaban los pulmones, lo que sé es que las pilas se me llenaban de energía.

Las sensaciones

El camino es precioso, lleno de árboles, de mini-cuevas, de senderos escarpados con pedruscos para escalar, lleno de irregularidades, de piedrecitas, de raíces, de mariposas, de arbustos, de sombras…

Es relativamente fácil para los peques. Porque no es larga, entre subir y bajar con parada para tentempié tardamos una hora y cuarto. Porque aunque el camino es cuesta arriba, la cuesta es moderada. El único problema para los peques quizás sea lo irregular del camino. Hay piedrecitas, piedrotas, raíces, hay tramos estrechos con piedras grandes donde mis hijos subieron con las cuatro extremidades. Pero precisamente esto es lo que más me gusta del camino y lo que les encantó a los peques. Cuando yo lo hacía de pequeña, me sentía una súper escaladora.

Mi peque con 4 años subió estupendamente, aunque para bajar necesitó el apoyo de mi mano y aun así no conseguimos evitar algún culetazo. Pero vamos, que los dos subieron sin problemas. Felices por la senda, explorando rincones y adivinando el camino a seguir.

Porque esa es una pega, aunque una pega divertida. El camino no está bien indicado. Tuvimos dudas varias veces, en algunas vimos montañas de piedras que nos decían que era la ruta correcta, en otras fue pura intuición. Pero fue divertido para los peques adivinar cuál era el camino que teníamos que coger y, a la vuelta, recordaban piedras, árboles y señales. La próxima vez les invitaré a que estén súper atentos porque a la bajada serán ellos los que nos guíen. (Me parece un ejercicio divertido para que aprendan a orientarse por el bosque)

Los datos técnicos

El sendero parte desde el Monasterio de Leire. Podéis dejar el coche aparcado en el aparcamiento y desde ahí veréis enseguida el cartel que indica el inicio de la ruta.

fuente san virila

El inicio del camino es una senda ancha, pedregosa, soleada y cuesta arriba. Pero en 5 minutos empieza el camino de “verdad”: el escarpado, pedregoso y entre árboles. Pero antes de empezar, una parada para contemplar las vistas del embalse.

El camino se estrecha y entramos en una zona más boscosa, llena de sombra y de hojas en el suelo, el camino bonito. Ahora toca caminar en fila india, porque el camino es estrecho, toca disfrutar del paisaje y estar muy atento al suelo para no tropezarnos. Toca escalar, utilizar también las manos para avanzar. Empieza lo divertido.

Pero cuidado con la bajada! En casa fuimos dos los que nos llevamos una buena culetada.

Como os he contado, el camino acaba en la fuente donde se durmió San Virila. Un pequeño rinconcito en medio del bosque:

fuente san virila

A ver si encontráis la imagen en piedra de San Virila, del pájaro….y la fuente!

¿Y DÓNDE COMEMOS?

Durante la ruta no hay ningún sitio cómodo para comer. No hay claros para estar un rato agusto y zampar el bocadillo, aunque sí encontramos unas piedras-asiento para tomar el piscolabis agusto.

Nosotros comimos en la Fuente de las Vírgenes, un merendero que se encuentra a cinco minutos andando por una carretera que parte de al lado del aparcamiento (tenéis que avanzar por una carretera poco transitada que va hacia abajo). Encontraréis un merendero de unas 4 o 5 mesas a mano derecha pero también a mano izquierda de la carretera encontraréis más mesas para comer, escondidas en pequeños claros del bosque, como pequeños salones individuales.

fuente san virila

DATOS IMPORTANTES (RESUMEN)

Punto de partida: Monasterio de Leire.

Duración: hora y cuarto subir y bajar con parada para tentempié.

Edad recomendada: a partir de 3-4.

No es apta para silletas.

fuente san virila

A disfrutar de San Virila!!

Si te interesan conocer más paseos entretenidos con los peques, echa un vistazo al post “7 paseos entretenidos para hacer con los peques”.

 

 

 

 

 

 

 

 

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